
Te he visto en este metro que vuela bajo tierra.
A través de un paisaje que no es paisaje.
Tu expresión, tu cara, tu pequeña embajada de sentimientos
es una entre decenas que se aprietan por costumbre
en este vagón loco que salta de dimensión en dimensión.
Creo que he entendido tu claustrofobia.
Y que por eso has cerrado los ojos.
Y sé que te has imaginado en otros lugares,
con otras personas.
¿Has sentido el sol?
Cada mañana cada metro que pasa
cada minuto juega al tetris con los cuerpos humanos.
No dejaremos que sea así con las almas.
Y que bailen éstas inmensas,
cuando una pasajera que amanece cansada como tú
cierra los ojos y se sueña en tierras bañadas por mar.













