29 de septiembre de 2010

Acefalia


A un señor le cortaron la cabeza,
pero como después estalló una huelga y no pudieron enterrarlo,
este señor tuvo que seguir viviendo sin cabeza y arreglárselas bien o mal.

Julio Cortázar

27 de septiembre de 2010

Reseña de 'Cuentos inhumanos' en Espada y Brujería

Una nueva reseña para Cuentos inhumanos (Saco de Huesos Ediciones, 2010), escrito por José Miguel Vilar-Bou, en la web de Espada y Brujería. Podéis leerla Aquí.

23 de septiembre de 2010

Reseña de 'La quietud que precede' en Nudo de piedras

Enric Herce reseña 'La quietud que precede' (Diputación de Badajoz, 2009), antología de cuentos escritos por José Miguel Vilar-Bou e ilustrados por mi. Podéis leerla en su blog Nudo de Piedras pinchando AQUÍ.

20 de septiembre de 2010

Reseña de 'Cuentos inhumanos' en Fantasymundo

Cuentos inhumanos (Saco de Huesos Ediciones, 2010), escrito por José Miguel Vilar-Bou, ha sido reseñado en Fantasymundo por Alberto González. Podéis leer el artículo AQUÍ.

14 de septiembre de 2010

L100e: Diez


Diez


Prefiero tu silencio a mis palabras banales.


Callemos juntos.


Que no nos quede más consuelo que el recuerdo de un calor confuso.


Nano



9 de septiembre de 2010

Los pasos lejanos

Dedicado a Pedro

Mi padre duerme.
Su semblante augusto figura un apacible corazón;
está ahora tan dulce...
si hay algo en él de amargo seré yo.

Hay soledad en el hogar; se reza;
y no hay noticias de los hijos hoy.
Mi padre se despierta, ausculta la huida a Egipto,
el restañante adios.
Estás ahora tan cerca;
si hay algo en él de lejos, seré yo...

César Vallejo

3 de septiembre de 2010

L100e: Nueve

Nueve


Replegado sobre sí mismo, cerrado el paso a los engaños, da potestad a sus ojos para que vean lo que es visible, a sus oídos para que oigan lo que es audible. No a lo que se muestra disfrazado ni al sonido que se reproduce, prefabricado.


A la noche se cierra en lo más oscuro. Con los ojos y los oídos limpios, crea un mar desde sus propios pies enterrados en guijarros. El sol poniente, a la espalda, les da distintos brillos según su posición. Profundiza la creación, desde el agua espumeante de la orilla hacia lo lejos, cada vez más lejos, del azul verdoso más claro al oscuro que más presagia. Levanta la capa de superficie y encuentra abajo toda el agua, con las algas, las rocas, los arenales. Con los bancos de peces que cada noche, al reemprender la creación, han de reocupar la posición que les corresponde.


Pasan meses hasta que el mar está entero ordenado y se complace. Se baña. A la siguiente noche, nada más abrir el mar ve que lo que era su sombra es el temblor de un desvanecimiento, que ya no tiene pies entre los guijarros.


Comprende que el trabajo ya está hecho y entregado al tiempo. Por primera vez, se acuesta y duerme tranquilo.




Nano




1 de septiembre de 2010

La caída del tiempo



Somos libres de inventarnos tormentos; como tales, no son más que postura;
solo cuentan los que surgen de nosotros a nuestro pesar.
Sólo vale lo inevitable.

E.M. Cioran