28 de febrero de 2010

Relojes

Al llegar al corazón
el tiempo no puede ya medirse,
y en infinita rosa violeta del centro el cronopio
encuentra un gran contento,
entonces se la come con aceite, vinagre y sal,
y pone otro reloj en el agujero.

Julio Cortázar

10 comentarios:

Josemaria dijo...

Seguramente ese reloj es caraqueño, apostaría eso! Por otro lado... Cortázar, que manera tiene de dejarme cabezón siempre!

roberto dijo...

Gran foto y gran Cortázar. Directo al corazón del tiempo...

J.E. Alamo dijo...

¡Que bueno! un bocado de arte con tiempo para tomarlo.

Enric Herce dijo...

¿Tendrá algo que ver con dicha zapatería el inefable chef Toni de la teletienda? Otra de esas fotos en las que consigues captar uno de esos ambientes que parecen rescatados de mi niñez.

VERONICA LEONETTI dijo...

Hola, José María. Premio! si que es en Caracas. Es que esa cruz de hoja de palma...

Gracias, Roberto. Y yo que estuve a punto de no poner esta foto por que a una amiga le daba mal rollo.

A tu salud, Joe!

Hola, Enric. No tengo idea, ni de quién es el Toni de la zapatería (la tienda ya estaba cerrada cuando tomé la foto), ni mucho menos el de la teletienda (es que ya no veo la tele). Pero me parece mágico que pueda recrear en mis fotos trocitos de tus recuerdos de infancia.

José Miguel Vilar-Bou dijo...

Tic-tac.

Isabel dijo...

Y cuando el tiempo no puede ya medirse, la imaginación se desata.

Adorado, Cortazar

VERONICA LEONETTI dijo...

Vaya! José Miguel. Ese sonido me recuerda a un bendito relog despertador rosa que me regalaron de niña y que no me dejaba dormir.
Un día le dejé de dar cuerda.

También adoro a Cortázar, Isabel.
¿Qué sería de este espejo sin él?

uve dijo...

Vero, muy fotógrafa últimamente,no?
Oye, sabes si tenemos que ir a recoger las ilustraciones de la expo? ya me avisas, yo vuelvo el día 21.
Besazo!

VERONICA LEONETTI dijo...

!Hola, Vero. Y ya verás! que vienen más!
Aún falta un mes para el desmontaje. Así que no te preocupes, guapa.
Besotes!