Seis
Están quietas las hierbas de tu ausencia.
Qué milagro que aquellos huracanes
tan eternos se vuelvan desvaídos,
trabados en las redes del olvido.
De lejos, las redes del olvido son una rejilla negruzca que acumula la suciedad de los tiempos. Solamente el filósofo, el matemático y el poeta se atreven a mirarla de cerca. El filósofo habla del Ser precisamente donde no está; donde hay que hacerlo. El matemático crea fórmulas que podrán entenderse cuando la humanidad se apague; cuando hay que hacerlo. Solo el ojo adiestrado del poeta ve los filamentos de color dentro del negro, recuerdos resquebrajados unidos al cordel, fragmentos incompletos de la historia huida. Contempla los amplios agujeros por los que escapó la memoria y los cierra, estupefacto, con las palabras del vacío.










