Diecinueve
Miles de poemarios contienen
la palabra que inició el Mundo.
Los poetas cobardes la circunvalan,
la atraviesan veloces, la ignoran,
la envuelven en ramilletes de jazmín.
Ahora leo, con miedo,
buscando al poeta airado
que ya ha escrito,
y no hay marcha atrás,
la palabra que lo finaliza.
