27 de diciembre de 2011

L100e: Veinte


Veinte

Ya estoy como muerto

solo leo y escribo.

Si me veis garabateando en los bares de perdedores

o discutiendo en librerías,

son anécdotas no significativas.

Converso con autores que murieron

o están tan lejos de mí como un aire glacial,

aunque mantengo la esperanza de que alguien, vivo,

me lea y me dé conversación,

use mis palabras como una pelota en un frontón

y yo sienta algo donde estoy, mientras estoy.

Me gusta sentarme frente a una maceta

ver cómo las hojas crecen, caen,

se descomponen,

sin turbarme

sin la menor sensación de confusión

de que la vida visible de la maceta es el mundo.

Leo, escribo y voy muriendo:

es una costumbre arraigada

que me une a las raíces de la maceta

(las palabras ocultas que busco)

(una posibilidad de ciclo)

o sea, al mundo.







11 de diciembre de 2011

Las cien mejores baladas del rock




La música dejó de sonar

Se perdió en el naufragio la orquesta

Y el director desapareció en plena tormenta

dando golpes de batuta

estocadas a la pulpa de lo que fuimos

y ya no volveremos a ser.


La música se acabó con un portazo

La sección de cuerdas se dio a la fuga

El pianista se mató en el baño

y yo todavía encuentro la sangre de tu recuerdo

que salpicó el fondo de los cajones.


Se acabó la fiesta, las mesas están vacías

Queda un borracho en el suelo

y alguien llora en la esquina.


Se acabó la fiesta, la casa está destrozada

Limpiaré mañana

Hoy vete a la mierda.


Guillem López

7 de diciembre de 2011

Simulacros VIII



Todo puede ser tan peligrosamente leve como la nieve en la bola de nieve.

Jorge Drexler