El simulacro no es lo que oculta la verdad.
Es la verdad la que oculta que no hay verdad.
El simulacro es verdadero.
Ecclesiastes

Con la mirada cerrada los dos
vigilando en el techo de escayola
en los ojos del otro la mirada
propia. Se asustaron de la oquedad.
No quedaban ya luces. Consumadas.
Ver tu mirada blanca en cómo te mira el otro
asusta. No eres nada no hay nadie que responda.
Entregarte al amor no es entregarte:
si no hay dones renovados ¿qué das
si del otro te recibes a ti mismo?
La respiración suena a despedida
a buscar que sea otro quien te mira.
No es poeta quien no desciende por el hilo de nada
de la araña del mundo.
